En una entrevista hace muchos años García Márquez dijo que "lo mágico puede transformarse en lo real con la misma facilidad que lo real en lo mágico" y que "no hay un lugar que sea mas real, o mágico que otro, porque todo puede intercambiarse y todo es parte de la misma realidad total."
Cogiéndo lo mágico por los cuernos y volteándolo así un poquito, el alcalde de Aracataca, pueblo natal del autor, propuso fundir los nombres de ambas localidades en uno solo, Aracataca-Macondo, en un intento de redireccionar el turismo literario a un lugar a medio camino entre un Señor de los Anillos y Graceland. "La materia prima de la obra de Gabo (García Márquez) está aquí en Aracataca; el Macondo de Gabo es Aracataca" -dijo el alcade. Se propuso una votación y se abrieron las urnas. Con una abstención-protesta de más de dos terceras partes de la población, la población le dió a su alcalde amante del realismo mágico dos tazas de realidad. Aracataca se queda como está y punto. Que una cosa es una cosa y otra, lo demás.
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